‘Una película es una cosa muy bonita y de importancia’
No es la primera vez que hablo de primeras veces, ni seguramente será la última. Ayer, así como por casualidad, volvimos a vivir la primera vez de una película. Fue en el CCCB, en el ciclo de Cinema Gandules del mes de agosto.
Resulta que hace más de 40 años en Cuba, un grupo de personas decidió pasar las noches viajando de un pueblo a otro de la isla proyectando películas. Eso no tendría nada de raro -un día u otro todos hemos visto películas en la plaza del pueblo- si no fuera porque la gente de las aldeas que visitan no ha ido jamás al cine. Extraordinario.
Y en estas, que a Octavio Cortázar se le ocurre filmar al público mientras ve la película. Y esta es la trama del corto Por primera vez. Y también es lo mejor de esta historia. Las caras extasiadas de niños y adultos ante la pantalla. Los ojos muy abiertos soltando chispas de ilusión. Las manos extendidas intentando alcanzar la imagen, las carcajadas, las sonrisas y, al final, los bostezos. Los niños se duermen con los últimos fotogramas de Tiempos modernos de Chaplin, el primer film que vieron los habitantes de Los Mulos, en las montañas de Baracoa, Cuba. Qué gran elección.
Son quizás la mezcla de la ilusión en la cara de los niños y de los movimientos del genial Chaplin en pantalla lo que hicieron que ayer por la noche fuera mi segunda primera vez en el cine: sonrisa en la boca, carcajada a punto, el pecho agitado y los ojos muy abiertos. Viendo el cine y a Chaplin por segunda primera vez.
PD_ y para todos los que hayáis llegado hasta aquí abajo, un regalín (prometo hablar más de Chaplin algún día). Mi canción preferida