No es coña, sueño con kazajos y kirguizos. También con volver a casa. Hablé con un amigo y me dijo que estaba cumpliendo mi sueño. Vaya, cuanta presión. Hay una sensación muy concreta que no se parece a ninguna otra: la sensación de vivir en París. Hay cosas que cambian, o almenos eso espero (realmente lo espero). Y a veces tengo ganas de decir esto:
Qué cosas.